La Ruta de la seda era una red de rutas comerciales entre Asia y Europa que se extendía desde Chang'an (actualmente Xi'an) en China, Antioquía en Siria y Constantinopla (actualmente Estambul, Turquía) en las puertas de Europa.
Debe su nombre a la mercancía más prestigiosa que circulaba en ella, la seda, cuya fabricación era un secreto que sólo los chinos conocían; aunque los romanos se convirtieron en grandes aficionados tras conocer dicho secreto antes del comienzo de nuestra era a través de los partos. Pero muchos otros productos transitaban estas rutas: piedras y metales preciosos, telas de lana o de lino, ámbar, marfil, laca, especias, vidrio, coral, etc.
Los orígenes de esta ruta comercial no están claros, pero parece que se remontan a los contactos que mantuvieron los comerciantes del Egipto Faraónico con los centros de comercio chinos. En cualquier caso, alcanzó su máximo esplendor durante la Edad Media como consecuencia de un considerable incremento en la demanda de los productos que circulaban por la ruta. Este incremento se hizo evidente a partir del s. VII, manteniéndose -con algunos altibajos- hasta finales del s. XV (momento en el que los portugueses inauguran la ruta comercial con Asia por vía marítima).
El aspecto más importante del entramado comercial de esta ruta es el papel de intermediarios que ejercían los comerciantes islámicos. Éstos, conscientes de los beneficios económicos que dejaba este trasiego comercial, no permitieron la entrada de comerciantes europeos o asiáticos en la ruta, convirtiéndose en los elementos que hacían funcionar el sistema. Las caravanas, procedentes de Siria y Mesopotamia, cruzaban todo el continente asiático para adquirir -a bajo precio- los productos que después venderían -a precios desorbitados- a los comerciantes o intermediarios europeos, para ello, las caravanas hacía uso de una red de albergues llamados caravansarays para pernoctar, protegerse y proveerse.
Para el mundo islámico-musulmán, la Ruta de la Seda supuso una excelente fuente de ingresos que se convirtió en la base de su economía. Para Europa, una sangría económica irrenunciable (los productos eran insustituibles).
Popularmente se cree que Marco Polo fue el primer europeo en transitar la ruta, sin embargo existe la referencia concreta de que al menos Mafío y Nicoló Polo (tío y padre de Marco) habían realizado el viaje por ésta antes de invitar a Marco Polo a ser parte de la segunda expedición a China. En realidad la celebridad de este viajero se debe no a su innovación, sino al describir su viaje y las maravillas que encontró en su libro "Il Milione" (el millón) o "Los viajes de Marco Polo".
Los partos (persa antiguo Partawa, lat. Parthi) eran un pueblo que fundó en el siglo III a.C., un imperio en el territorio de lo que hoy en día es Irán.