La Creación del Tai Chi Chuan

Se podría generalizar en dos vertientes conceptuales cuando hablamos de la creación del Tai Chi Chuan, la mítica y la histórica. La mítica supone la creación del Tai Chi Chuan mediante la iluminación de un monje taoísta al observar la pelea entre una urraca y una serpiente sobre un árbol, mientras que la histórica se basa en la creación del mismo por un oficial del ejército imperial Ming.

Incluso, algunos de los estudiosos modernos difieren sobre este punto:

“Ya fuera Chang San-feng o algún otro, el que inventó este sutil y profundo arte marcial debió haber sido un antiguo taoísta poseedor de la más alta sabiduría y probablemente no pudo haber sido un hombre común”

Cita del libro “La Forma de Manos del Tai-chi, el Sable, la Espada de Doble Filo, la Lanza y el San-shou”, de Ch’en Kung; página 10.

“Las investigaciones y documentos históricos sobre esta materia revelan que el Tai Chi Chuan fue creado durante el final de la dinastía Ming y principios de la Ch’ing, hace aproximadamente unos 300 años. Este arte combinó y desarrolló los diversos estilos de boxeo que eran populares entre el pueblo y el ejército durante la dinastía Ming. A esto se añadió el antiguo tao-yin y técnicas respiratorias, incorporando además la filosofía materialista clásica, la teoría del yin-yang, y el conocimiento médico sobre la circulación de la sangre y del chi, para fomar un arte marcial que cultiva tanto lo externo como lo interno”

Cita del libro “Un Estudio del Tai-chi chuan” (1963), de Tang Hao; página 5.

Si bien no podemos determinar con certeza cual es la verdadera historia detrás de la creación del Tai Chi Chuan, mucho de los expertos coinciden en que a principios del siglo XIX fue Yang Fu-‘uei (Yang Lu-ch’an, 1799-1872) quien recibió los conocimeintos de la familia Ch’en, de la aldea de Ch’en-chia-kou, en la provincia de Henan.

La familia Ch’en poseía una farmacia en Yung-nien, llamada la “Sala de la Gran Armonía” (Tai-ho t’ang). Ch’en Te-hu, el propietario de la farmacia y uno de los hombres más ricos de la aldea contrató a Ch’en Ch’ang-hsing, uno de los familiares, para que le enseñara a sus hijos las artes marciales. Fue gracias a esto que, después de muchos años de servir a Ch’en Ch’ang-hsing como criado, Yang Lu-ch’an aprendió este arte al ayudar a los alumnos de Ch’en Ch’ang-hsing. Y fue al verlo que el Maestro quedo tan impresionado por sus habilidades que no solo accedió a instruirlo personalmente, sino que ademas compró su libertad por cincuenta onzas de plata.

Yang Lu-ch’an permaneció con la familia Ch’en en la farmacia la “Sala de la Armonía”, cuyo propietario era Wu Yü-hsiang y sus dos hermanos. Los hermanos Wu eran una destacada familia noble de Yung-nien, que también estaban profundamente en las artes marciales.

Rompiendo las barreras de clase, Wu Yü-hsiang estudió con Yang Lu-ch’an, y éste le estimuló para que buscara a Ch’en Ch’ang-hsing (su Maestro).

Hsü Chen, un gran erudito en artes marciales, concluye diciendo que Li I-yü en su Breve Prólogo del Tai Chi Chuan trató de proteger la reputación de la familia Wu al no revelar el hecho de que su tío Wu Yü-hsiang, fue iniciado en el Tai Chi Chuan por un hombre tan pobre que había sido vendido como criado.

Cita del libro Un Estudio de la Verdad del Tai Chi Chuan, de Hsü Chen. También cita del libro Estudios Sobre el Tai Chi Chuan (1980), de Teng Shih-hai; págs. 120 y 121.

Los historiadores, Hsü Ch’en y T’ang Hao, ambos fueron rotundos al manifestar que su objetivo al investigar la verdad obedecía tanto a su conciencia de científicos como al deseo de luchar contra el hábito feudal de la hipocresía, que consideraban debilitador de la fibra moral nacional. No obstante, si las investigaciones de Hsü Chen y T’ang Hao son correctas, ningún relato ficticio del pasado de Yang Lu-ch’an podría ser tan emotivo como la historia de un joven esclavo que llegó a ser Maestro de artes marciales de los príncipes Manchúes, el mejor boxeador de todo el Imperio y el fundador del linaje impulsor de un movimiento mundial.

*Biografía consultada: "Las Piedras de Toque del Tai-chi: Las Transmisiones Secretas de la Familia Yang" de Douglas Wile - Ediciones Tao, Madrid 2001

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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