Muchas son la historias que escuchamos o leemos de los antiguos maestros, algunas nos conforman las más hermosas y ricas metáforas cuyo estudio nos ayudan a comprender más en detalle este delicado arte.
A continuación transcribiré algunas de las versiones que circulan en la actualidad:
1. La danza de pegarse y adherirse al Tai Chi Chuan >>
2. Desafiado por un experto en centros vitales >>
3. La habilidad con la lanza del Maestro Yang >>
1. La danza de pegarse y adherirse al Tai Chi Chuan:
Zhäng Sän Fëng, fue apodado "el inmortal", pues se supone que vivió varios cientos de años. Durante su larga vida, practicó las artes taoístas, la meditación y el Tai Chi Chuan. Cierto día, mientras se hallaba meditando, retirado, en lo alto de la montaña Wutang, Zhäng Sän Fëng vio un relámpago de luz dorada que golpeaba la montaña, bien en lo alto, donde la visión no era clara debido a que las nubes se fundían con el pico de la montaña, creando una espesa niebla.
La historia cuenta que eran cientos de rayos de Chi (energía), girando y danzando en el "Gran Vacío". Zhäng Sän Fëng corrió hacia el lugar del hecho, y luego de una intensa búsqueda, encontró un torrente y una cueva. Cuando se acercó a la cueva, dos serpientes doradas salieron de la misma en dirección a él, quien con un rápido movimiento, se quitó la túnica y las atrapó. Pero en ese momento, las serpientes se transformaron en dos enormes lanzas de más de dos metros cada una.
Al verlas de cerca, Zhäng Sän Fëng se dio cuenta que estaban hechas de un material desconocido, que reunía las condiciones de flexibilidad y liviandad de la caña o la madera pero que eran de una consistencia tal que no podían ser melladas por el filo de las espadas, pudiendo ser blanda o dura a voluntad. Junto a estas fantásticas lanzas, encontró un libro, cuyo título era "La danza de pegarse y adherirse de Tai Chi Chuan". Zhäng Sän Fëng, estudió todos los principios que en forma de poemas (canciones) se hallaban en el libro y analizó sus maravillas. Si bien estos principios son de difícil comprensión, el Maestro Zhäng Sän Fëng extrajo la esencia de cada poema y lo convirtió en una serie de posturas, de manera tal que mediante la práctica de dicha secuencia todos podamos comprender más fácilmente los secretos de "La danza de pegarse y adherirse de Tai Chi Chuan".
*Extraido del libro Historias de Antiguos Maestros de Sifu Anibal Tanus.
2. Desafiado por un experto en centros vitales:
Estando Yang Luchan en Pekín, recibía a menudo desafíos de combate de maestros de la época, que no creían en sus habilidades combativas, ni en la utilidad práctica del Tai Chi Chuan. Un día, se presentó frente a Yang Luchan un luchador experto en atacar puntos de presión que venía con intención de desafiarlo. Una vez frente al maestro, el luchador quiso atacarle, sin embargo, con un rápido movimiento, Yang Luchan logró aferrarlo de la muñeca, presionando con sus dedos los tendones del agresor, hasta el punto en que este se encontraba con la mano inutilizada por el dolor.
A continuación, Yang Luchan le levantó los pies del suelo a su oponente, al tiempo que le decía: "No te avergüences de tus conocimientos ni de lo que has aprendido, pues si no fuese por tus muchos años de práctica, hubieras resultado gravemente herido." De este modo, podemos ver, como el Maestro Yang, lejos de humillar al derrotado, lo trataba con cortesía, sin nunca dejar de respetar a los demás maestros ni sus estilos.
*Extraido del libro Historias de Antiguos Maestros de Sifu Anibal Tanus.
3. La habilidad con la lanza del Maestro Yang:
Se cuenta que Yang Luchan tenía una habilidad extraordinaria cuando manejaba la lanza. Cualquier objeto que tocaba la lanza era repelido por una energía casi mágica. También se cuenta que en una oportunidad, el Maestro Yang, apagó el fuego de una pared, sofocándolo con el movimiento de la punta de la lanza, que se movía muy próximo a la misma, evitando que el incendio se propagase.
Cierta vez, un amigo suyo, sabiendo de su carácter generoso, fue hasta su casa a pedirle un préstamo. En ese momento, Yang Luchan se encontraba con unos alumnos a los que les estaba enseñando a utilizar la lanza.
Entonces, el maestro, en broma le dijo a su amigo: "Ya que me pides prestado este dinero, voy a pedirte que me hagas un favor; que tomes la punta de mi lanza para que yo pueda impulsarte tan alto como pueda."
Su amigo, sin temer demasiado, tomó la punta de la lanza, entonces el Maestro Yang concentró su energía, y con un movimiento relajado de su lanza, envió al hombre hasta el techo de la casa. El pobre hombre no podía creerlo, estaba de pie en el techo, inclinado hacia adelante, duro, como si fuese un muñeco de madera.
El maestro lanzó una carcajada, y fue a buscar una escalera. Cuando su amigo bajó, entre asombrado y asustado, repetía que no podía creerlo. El maestro que seguía riendo, le dijo que eso era solo un juego, y le entregó el préstamo.
*Extraido del libro Historias de Antiguos Maestros de Sifu Anibal Tanus.